Spending My Time

Anoche estaba viendo el programa de Rolando Hanglin en C5N, y en la entrevista tenía a Martín Bossi. Una frase de él me llevó a reflexionar sobre un montón de cosas. Hablando de música, Bossi contó que escuchar el tema “Spending My Time” de Roxette le hace recordar un momento sublime de su adolescencia. Él tenía 15 años, y fue a la casa de su noviecita a buscarla para salir. En esa época todavía los chicos no pasaban a la habitación de sus amigas, por lo que tuvo que esperar en el living; en ese momento sonaba el dichoso tema de Roxette. “Hay un acorde de ese tema que me eriza la piel”, cuenta. A partir de ahí se dispararon un montón de pensamientos en mí, sobre la banda de sonido de nuestras vidas, y sobre el recuerdo de los momentos cursis. Sentí una suerte de envidia sana hacia él, y traté de recordar yo algún momento parecido. En ese instante lamenté haber sido tan “duro” en mi adolescencia, o haber fingido que lo era, que para el caso es más o menos lo mismo. Hubo mucho rock`n roll en mí, quizás alguna balada de Jaf o de Soft Methal, Angie de los Stones, algún medio tiempo de los Ratones, poco más. La jugaba de chico malo, me escondía tras esa imagen; de todas maneras escuche también, clandestinamente, Roxette, Depeche Mode, y lo melódico latino, Ricky Martin, Luismi… ¿Quién no? Lamenté también que al final de mi adolescencia se impusiera la cumbia. Para mi pesar, tengo algunos recuerdos de momentos más o menos sublimes con chicas (tampoco muchos), en los que sonaba cumbia: una fue en cierta restaurante donde tras la cena en grupo se armó el baile, y sonaba muchos por esos años “La ventanita” de Agostini, esa noche hubo conexión con una chica que dejó su huella. Otra en una bailanta, me había quedado solo sentado a un costado, y una chica se sentó a mi lado, me encaró ella, sonaba alguna cumbia o cuarteto, no recuerdo ni me interesa recordar cual. Es que a los chicos “duros” se nos había ocurrido que los boliches donde van las chicas que a todos nos gustaría levantar eran caretas, así que íbamos a “Fantástico” en Once; además supuestamente en esas bailantas las minas son más fáciles, ¡tonterías! Hoy sé que no hay minas fáciles o difíciles, está en uno poder llegar a ellas o no. Tuve otros momentos sublimes, pero no sonaba ninguna música. O sea, mis momentos sublimes fueron con cumbia o sin música, pero una música que sea digna de tal situación… no. Recuerdo sí que la noche de “La ventanita” volví en el auto con la chica que dejó huella, y en la radio sonaba marcha, no será una balada en inglés pero es algo mucho más pasable que la cumbia, sonaba un tema de Pet Shop Boys, pero no puedo recordar cual. Bueno, la cuestión es que me quedó la sensación de que a la larga uno recuerda más esos momentos, no los que conocimos una mina y fuimos al telo, sino los cursis. Aunque ahora seamos adultos y bastante cínicos deberíamos buscar la manera de generar esos instantes, coleccionar momentos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s